jueves, 22 de diciembre de 2016

En la nada...

Acelerando. Dejando atrás una estela de densa polvareda. Su mente lejana no le dejaba ver claramente el destino. Realmente poco le importaba. Aún martillea en su mente pedazos de la discusión conyugal. Ahora es él y el camino de tierra. Como una puñalada hacia la nada.
La orilla del río puso fin al trayecto. Sintió alivio al saberse solo en las inmediaciones. Los grillos y las ranas daban muestras de presencia entre los juncales bañados por la luna. Las estrellas, brillantes ojos omniscientes poblaban la cúpula celeste.
El lugar parecía adecuado para desahogarse un poco. Reflexionar y tomar las cosas con calma. Inspiró ondamente, caminó unos pasos hacia la orilla del río. Después de todo en la vida hay problemas pero también momentos de dicha. Sería bueno aferrarse a esa feliz idea. Pensó para sí. Comenzar otra vez. Al menos luego de sumergir los restos.

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