Es un pestañeo. Nada más. Apenas eso basta para darse cuenta de todo el tiempo que pasó. De toda el agua que bajo el puente fluyó. Hacia donde?.
Situado en un punto que engañosamente pareciera ser estático. De algún modo se las arregla para avanzar a gran velocidad. Sin piedad. Gasta. Reflexionar no alcanza para detenerlo. Pues no se detiene.
Las personas entran y salen de la vida como en un carretel de celuloide aleatorio. A veces carente de sentido. Otras con algo de cliché. y las agujas siguen su marcha. Más fieras que nunca. No hay reposo. No hay piedad en ello. Es apenas una colección de eventos. Un gran collage merced del desvanecimiento. De la corrupción. Como si lo eterno cada tanto fuera deshaciéndose de la lacra que le repugna.
¿ Donde quedan aquellos gestos de esas personas que se van yendo con el tiempo? ¿Donde esas palabras? ¿Esas astucias? ¿Esos abrazos?. Si alguien los guarda y los atesora es a fuerza de corazón y memoria.
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